Ago 6 - Ago 12

El Gozo

Como hijos del Dios Altísimo debemos estar marcados por una alegría contagiosa e incesante. A través del Espíritu Santo tenemos acceso a un suministro interminable de alegría que proviene de la relación restaurada con nuestro Padre celestial. Dios anhela llenarnos con su gozo para que podamos vivir la vida abundante por la que murió Jesús. Desea hacernos hijos a imagen de nuestro Padre para que podamos compartir su alegría sin fin en un mundo sin esperanza. Que esta semana puedas descubrir la mayor porción de gozo que hay disponible para ti a través del Espíritu, al encontrarte con el corazón de tu Padre.

agosto 10

Gozo del Espíritu

“Ustedes se hicieron imitadores nuestros y del Señor cuando, a pesar de mucho sufrimiento, recibieron el mensaje con la alegría que infunde el Espíritu Santo. De esta manera se constituyeron en ejemplo para todos los creyentes de Macedonia y de Acaya”. 1 Tesalonicenses 1:6-7

agosto 11

Gozo inexpresable

“Ustedes lo aman a pesar de no haberlo visto; y, aunque no lo ven ahora, creen en él y se alegran con un gozo indescriptible y glorioso, pues están obteniendo la meta de su fe, que es su salvación”. 1 Pedro 1:8-9

agosto 12

Ser un portador de gozo

“Ustedes saldrán con alegría y serán guiados en paz. A su paso, las montañas y las colinas prorrumpirán en gritos de júbilo y aplaudirán todos los árboles del bosque”. Isaías 55:12

Ago 13 - Ago 19

El Perdón

Perdonar a los demás es uno de los aspectos más difíciles e importantes de la vida cristiana. La Biblia claramente nos ordena perdonar; Dios anhela que seamos formados a su imagen para que podamos ser modelos del amor que se nos ha mostrado en un mundo que no conoce la misericordia. Anhela que ofrezcamos gracia y perdón a los que no lo merecen, así como se nos ofreció gracia y perdón cuando no lo merecíamos. Que puedas estar lleno de coraje y audacia para ofrecer el perdón a aquellos que necesitan desesperadamente la gracia, y que el amor de Dios brille a través de ti al ejercer tu llamado como ministro de reconciliación.

Ago 20 - Ago 26

El Hijo Pródigo

La historia del hijo pródigo mueve mi corazón a ahondar en las profundidades de la gracia ilimitada de Dios. Me encuentro a mí mismo en cada faceta de las palabras de Jesús. Me identifico tanto con la rebelión del hijo como con el poder del amor del padre. Como hijos de Dios constantemente necesitamos recordatorios de la misericordia de Dios hacia nosotros. Cuando el mundo nos rechaza, Dios nos llama a entrar; cuando el mundo nos castiga, Dios nos viste de justicia y honor. Que esta historia transformadora del hijo pródigo te guíe a una relación más profunda e íntima con tu amoroso Padre celestial.

agosto 26

Gracia con los demás

“Este mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros.  De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros”. Juan 13:34

Ago 27 - Sep 2

Ser Hijo de Dios

Como hijos del Dios Altísimo se nos ha concedido el acceso a un amor incondicional, tangible y perfecto. Todo lo que necesitamos lo tenemos en la relación con nuestro Padre celestial. Él anhela revelarse ante nosotros como un Padre amoroso y real; desea que vivamos en la plenitud de una relación restaurada con él y quiere que experimentemos su vasto e ilimitado amor. Que esta semana crezcamos en nuestra comprensión y experiencia de Dios como nuestro Padre bueno y amoroso al considerar lo que significa ser sus hijos.

agosto 27

Completamente amado

“Así manifestó Dios su amor entre nosotros: en que envió a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados”. 1 Juan 4:9-10

agosto 28

Un nuevo linaje de libertad

“Queridos hermanos, ahora somos hijos de Dios, pero todavía no se ha manifestado lo que habremos de ser. Sabemos, sin embargo, que cuando Cristo venga seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como él es. Todo el que tiene esta esperanza en Cristo se purifica a sí mismo, así como él es puro”. 1 Juan 3:2-3