Ama a Dios

La vida cristiana está marcada por la sencillez. Jesús resumió nuestro propósito con dos declaraciones: ama a Dios y ama a la gente. Pero en nuestra humanidad hemos hecho complejo lo que Dios diseñó para ser pacífico, lleno de propósito y sencillo. A. W. Tozer comenta en La búsqueda de Dios: “Cada época tiene sus propias características. En este momento estamos en una época de complejidad religiosa. La sencillez que está en Cristo rara vez se encuentra entre nosotros. En su lugar, hay programas, métodos, organizaciones y un mundo de actividades frenéticas que ocupan tiempo y atención pero que nunca pueden satisfacer el anhelo del corazón. La superficialidad de nuestra experiencia interior, el vacío de nuestra adoración y la imitación servil del mundo que marca nuestros métodos de promoción, testifican que hoy solo conocemos a Dios de manera imperfecta, y a su paz casi ni la conocemos. Aún si en medio de todos los aspectos religiosos externos fuéramos capaces de encontrar a Dios, recién allí podríamos transitar el camino de la sencillez”. Que esta semana podamos descubrir la paz y la alegría que se obtienen al buscar un cristianismo sencillo.

Amor por las Personas

Amar a los demás es uno de los mandatos más importantes y difíciles que Jesús nos dio. Somos un pueblo desordenado, quebrantado, necesitado y pecador. Tratamos constantemente con nuestras propias heridas y con las de los demás. Debido a que no hay una persona perfecta, el fundamento para amar a los demás no debe estar en el mérito o en el valor de las personas. El fundamento del amor debe venir del Dios que es el amor. Como creyentes, debemos estar constantemente conectados con el amor y la gracia de nuestro Padre celestial para que podamos amar a los demás de manera desinteresada y poderosa. Que esta semana recibas el amor de tu Padre y que tengas el poder de amar a los demás mientras buscamos obedecer cada vez mejor el mandato de Jesús de amar a la gente.

Amor en acción

Santiago 2:26 nos dice: “La fe sin obras está muerta”. Si queremos experimentar la plenitud de la vida que se nos ofrece a través de nuestra fe, debemos poner en práctica nuestras palabras. No debemos profesar amar a Dios los domingos y vivir como si él no estuviera presente, o como si no fuera real ni bueno el lunes. Que tu fe cobre vida esta semana mientras buscas ser un hacedor de la palabra.