Confianza

No fuimos creados para depositar nuestra confianza a la ligera. Valoramos la confianza como valoramos nuestras propias vidas, examinando constantemente a los demás para ver si son dignos de nuestra confianza. Sin embargo, fuimos hechos vivir nuestra la vida con ayuda, para depositar nuestra confianza en aquello que nos proporcionará más vida, alegría y paz. Oro para que esta semana tú y yo descubramos cuán confiable es nuestro Padre celestial. Oro para que voluntariamente entreguemos el control de nuestras vidas a un Dios capaz, amoroso y cercano. Y oro también para que experimentemos la vida abundante que solo se puede lograr al depositar nuestra confianza en un Dios que renuncia a todo por relacionarse con nosotros.

Las promesas de Dios

Solo hay una constante en este mundo siempre cambiante y es el carácter de nuestro Padre celestial. La misma tierra está sufriendo cambios constantemente. Lo que ahora parece lo más inamovible, algún día, será eliminado. Pero Dios es inmutable. Dios es inquebrantable. Es completamente fiel y está comprometido cumplir las promesas que te ha hecho. Al observar esta semana las promesas de Dios, que puedas afirmarte en su amor inmutable. Que el carácter de Dios se convierta en tu fuente y refugio, tu base constante e inquebrantable.

Viviendo las promesas de Dios

Nuestro Padre celestial nos ha hecho promesas increíbles a nosotros, sus hijos. Pero, aunque es completamente fiel para cumplirlas, él no nos dará esas promesas a la fuerza. Dios nos ha prometido su cercanía, su cuidado y una vida eterna a su lado. Pero tenemos el poder de elegir nuestro propio camino. Él no entra por la fuerza donde no hay espacio. La palabra de Dios no tendrá poder en nuestras vidas si no la leemos. No oiremos a Dios de una manera efectiva si no estamos escuchando, y no podremos experimentar su cercanía si constantemente llenamos nuestras vidas con otras cosas. Es por eso que esta semana hablaremos sobre las diferentes maneras en que podemos experimentar las promesas de Dios para que puedan cumplirse totalmente en nuestras vidas. Es mi deseo que puedas encontrar a Dios poderosamente a medida que aprendes a experimentar plenamente las increíbles promesas de tu Padre celestial.

Conociendo el Corazón de Dios

Uno de los mayores privilegios como hijo de Dios es que podemos tener el corazón de nuestro Padre celestial. No tenemos que preguntarnos cómo se siente con respecto a nosotros. No tenemos que preguntarnos si nos guiará, si nos ama o si se preocupa por nosotros. A través del Espíritu Santo tenemos acceso continuo y gratuito al corazón de Dios. Que esta semana tu relación con Dios se vuelva más profunda y más libre a medida que aprendemos cómo tener el corazón de Dios.

Ser un Hijo de Dios

Como hijos del Dios Altísimo se nos ha concedido el acceso a un amor incondicional, tangible y perfecto. Todo lo que necesitamos lo tenemos en la relación con nuestro Padre celestial. Él anhela revelarse ante nosotros como un Padre amoroso y real; desea que vivamos en la plenitud de una relación restaurada con él y quiere que experimentemos su vasto e ilimitado amor. Que esta semana crezcamos en nuestra comprensión y experiencia de Dios como nuestro Padre bueno y amoroso al considerar lo que significa ser sus hijos.