Tema de la Semana

Esta semana veremos una práctica espiritual vital para todos aquellos que buscan crecer en Dios: labrar la tierra del corazón. Jesús habló en Mateo 13 de dos tipos diferentes de tierra: dura y blanda. Dios anhela que cultivemos la tierra de nuestros corazones para que podamos ser receptivos a la semilla de su palabra y dar fruto. Que tu corazón se vuelva más receptivo a la presencia, voluntad y amor de Dios esta semana mientras cultivas una buena tierra con la ayuda del Espíritu Santo.

Pasaje Bíblico

“Pero el que recibió la semilla que cayó en buen terreno es el que oye la palabra y la entiende. Este sí produce una cosecha al treinta, al sesenta y hasta al ciento por uno”. Mateo 13:23

Adoración

Santo Espíritu | Twice Música

TWICE MÚSICA – Santo Espíritu (Jesus Culture/Katie Torwalt & Bryan Torwalt – Holy Spirit en español)

“Santo Espíritu” (Holy Spirit) de Jesus Culture/Katie Torwalt & Bryan Torwalt en español “Pues el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” 2 Corintios 3:17 NTV Descargar en iTunes/Apple Music https://itun.es/pe/j1oshb Escuchar en Spotify http://spoti.fi/2mitTet ¿Te gustaría que visitemos tu iglesia? Escríbenos.

Devocional

Mateo 13:22-23 dice:

El que recibió la semilla que cayó entre espinos es el que oye la palabra, pero las preocupaciones de esta vida y el engaño de las riquezas la ahogan, de modo que esta no llega a dar fruto. Pero el que recibió la semilla que cayó en buen terreno es el que oye la palabra y la entiende. Este sí produce una cosecha al treinta, al sesenta y hasta al ciento por uno.

El concepto de tierra buena y mala es algo que los oyentes de Jesús deben haber entendido bien. Plantar en un suelo bueno o malo significaba tener comida o pasar hambre. Significaba tener dinero o no. Para su cultura agraria era una cuestión de supervivencia.

Si bien la parábola de Jesús podría no tener una correlación directa con nosotros, su principio sigue siendo muy relevante. Todos tenemos una tierra espiritual. A través de nuestras mentalidades y posturas del corazón, podemos recibir la semilla de la palabra de Dios que a su vez dará fruto vivificante. O bien, podemos permitir que la tierra de nuestros corazones nos haga poco receptivos al poderoso trabajo de Dios en nuestras vidas.

Es increíblemente importante entender que Dios nunca fuerza sus deseos sobre nosotros. Él espera pacientemente, dándonos señales para que abramos nuestros corazones completamente a él. Suavemente nos muestra su amor, nos susurra sus planes perfectos y espera que nosotros confiemos y nos rindamos. Con la gracia de Dios, podemos cultivar el suelo de nuestros corazones, viviendo receptivamente y entregándonos a su amorosa bondad y perfecta voluntad. Si cultivamos un corazón dispuesto, Dios nos moldeará para que seamos libres de las preocupaciones del mundo y facultados para vivir vidas fructíferas y semejantes a Cristo.

Tómate un tiempo hoy para evaluar tu propia vida. ¿Qué partes de tu corazón son duras para Dios? ¿Dónde te sientes poco receptivo a su bondad? ¿Dónde necesitas decir “sí” a Dios hoy de una manera nueva y transformadora? Dios te está llamando a un estilo de vida de confianza y rendición para que pueda conducirte a pastos verdes y aguas tranquilas. Hay vida abundante almacenada para ti esta semana mientras cultivas una buena tierra. Que el Espíritu Santo te ayude a mirar con honestidad qué postura tiene hoy tu corazón al entrar en la guía de oración.

Guía de Oración

1. Tómate un tiempo para recibir la presencia de Dios. Abre tu corazón para sentir la paz y el descanso que proviene de encontrarte con él.

“Yo mismo iré contigo y te daré descanso”. Éxodo 33:14

2. Pídele al Espíritu Santo que te revele las áreas en las que no estás completamente abierto a Dios. ¿De qué manera no estás diciendo completamente “sí” a Dios? ¿De qué manera estás viviendo tu vida apartado de la guía y la presencia de Dios? ¿En qué cosas no confías plenamente en él? ¿Dónde no estás llevando el fruto del Espíritu?

“En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas”. Gálatas 5:22-23

3. Confiesa esas cosas a Dios. Recibe su amor y perdón mientras te arrepientes y te apartas de la dureza del corazón. Pasa un tiempo descansando en la presencia de Dios y experimentando la nueva paz encontrada como fruto de tener tu corazón más rendido y receptivo a él.

“Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad”. 1 Juan 1:9

Lectura Complementaria

Labrar nuestros corazones para que tengan una buena tierra es un ejercicio diario importante. Cuanto más seguido lo hagas, más te darás cuenta de la necesidad de tener un buen suelo. Tener nuestros corazones completamente abiertos a Dios toma lo mundano y lo hace maravilloso. Toma puestas de sol, conversaciones, oraciones, trabajo e iglesia y las llena de vida, valor, belleza y alegría. Toma lo que has aprendido hoy y continúa poniéndolo en práctica. Elige vivir una vida posicionada para recibir todo lo que Dios tiene para ti. Que tu día esté marcado por el fruto del Espíritu.

Lectura Complementaria: Mateo 13