Tema de la Semana

Aprender a buscar el rostro de Dios es la base para experimentar la increíble vida que Jesús nos da a través de su muerte. Por medio de Cristo tenemos a nuestra disposición todas las maravillas, excelencias y satisfacciones que podamos llegar a comprender. Dios nos ha concedido gracia sobre gracia, misericordia sobre misericordia, afecto sobre el afecto y amor sobre el amor. Cuando lo seguimos, utilizando todas las formas que tenemos disponibles, se abre una puerta en la que descubrimos todo lo que nuestro Padre celestial anhela darnos. Que esta semana puedas crecer en tu búsqueda de Dios mientras estudiamos varias maneras con las que contamos para buscar su rostro.

Pasaje Bíblico

“Después de despedir a la gente, subió a la montaña para orar a solas. Al anochecer, estaba allí él solo”. Mateo 14:23

Adoración

En Tu Presencia | Ayrton Day

Ayrton Day – En tu presencia (Hillsong Worship – Touch of Heaven en español)

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Devocional

Nuestro mundo está lleno de ajetreo y bullicio. Premiamos el trabajo como si siempre el trabajo, el esfuerzo y los logros fueran las verdaderas marcas de una vida bien vivida. Exaltamos a los que han dado todo para tener éxito. Estar cansado es estar débil; estar en necesidad es fallar. Descansar en lugar de trabajar es ser perezoso o egoísta. Como creyentes, vivimos en una sociedad cuyos valores no coinciden con los de nuestro Padre celestial. Necesitamos un ajuste de perspectiva.

Fuimos creados para tener ese tiempo a solas con nuestro Padre celestial, lejos de las preocupaciones y los caminos del mundo. Fuimos creados para buscar a Dios en soledad. Jesús fue el modelo de este importante principio a lo largo de su ministerio. Lucas 5:15-16 dice: “Sin embargo, la fama de Jesús se extendía cada vez más, de modo que acudían a él multitudes para oírlo y para que los sanara de sus enfermedades. Él, por su parte, solía retirarse a lugares solitarios para orar”. Marcos 1:35 dice: “Muy de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, Jesús se levantó, salió de la casa y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar”. Y Mateo 14:23 dice: “Después de despedir a la gente, subió a la montaña para orar a solas. Al anochecer, estaba allí él solo”. Si Jesús necesitaba un tiempo a solas con el Padre, tú y yo seguramente también lo necesitamos.

La soledad es vital en nuestra búsqueda de una relación más profunda con nuestro Padre celestial. ¿Qué sería de un matrimonio si solo se vieran en grupos grandes? ¿Qué sería de una amistad si nunca pasaran un tiempo solos los dos? Sin embargo, innumerables creyentes, domingo tras domingo, cruzan las puertas de la iglesia para encontrarse con un Dios con el que no se encuentran en el lugar secreto. Nuestro Padre celestial ama la adoración corporativa, pero lo que ocurre en la comunidad debe ser una extensión del amor y la transformación que estamos recibiendo a solas con Dios. Mateo 6:6 dice: “Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará”. Es en el lugar secreto donde aprendemos cómo es realmente nuestro Padre. Es en el lugar secreto donde discernimos cómo suena su voz, donde encontramos el latido de su corazón y donde nos volvemos como él.

Sin la soledad, nuestra fe no se extenderá hacia los lugares internos de nuestros corazones que necesitan tan desesperadamente ser inundados con la luz de la relación gloriosa con nuestro Padre celestial. Si deseas ser amado, es en el lugar secreto donde descubrirás la fuente de afectos que se encuentran en el corazón de Dios. Si necesitas que alguien te escuche, es estando soledad que descubrirás el oído siempre atento de tu Padre celestial. Y si necesitas un amigo, es tiempo de que pases tiempo en comunión a solas con el Espíritu Santo, en quien encontrarás un amigo que nunca te dejará ni te abandonará, y nunca te lastimará o engañará.

Que descubras lo que has estado anhelando en el lugar secreto con Dios. Que puedas buscar una conexión más profunda con tu Padre celestial a través de la maravillosa disciplina de la soledad.

Guía de Oración

1. Medita en el deseo de Dios de reunirse contigo en el lugar secreto.

“Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará”. Mateo 6:6

2. Reflexiona sobre tu necesidad de soledad. Si Jesús necesitaba tiempo con el Padre, recibe la verdad de que tú también lo necesitas.

“Muy de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, Jesús se levantó, salió de la casa y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar”. Marcos 1:35

“Sin embargo, la fama de Jesús se extendía cada vez más, de modo que acudían a él multitudes para oírlo y para que los sanara de sus enfermedades. Él, por su parte, solía retirarse a lugares solitarios para orar”. Lucas 5:15-16

“Después de despedir a la gente, subió a la montaña para orar a solas. Al anochecer, estaba allí él solo”. Mateo 14:23

3. Pasa tiempo solo buscando a Dios en soledad. Permite que el silencio te lleve a un lugar más profundo de reflexión. ¿Qué te ha estado lastimando? ¿En qué área necesitas el amor de tu Padre celestial?

“Sin embargo, Dios me había apartado desde el vientre de mi madre y me llamó por su gracia. Y, cuando él tuvo a bien revelarme a su Hijo para que yo lo predicara entre los gentiles, no consulté con nadie. Tampoco subí a Jerusalén para ver a los que eran apóstoles antes que yo, sino que fui de inmediato a Arabia, de donde luego regresé a Damasco”. Gálatas 1:15-17

Lectura Complementaria

San Anselmo de Canterbury escribió: “Entra en la habitación interior de tu mente. Deja afuera todas las cosas excepto a Dios y cualquier cosa que te ayude a buscar a Dios; y habiendo trabado la puerta de tu habitación, búscalo”. Que puedas encontrar el amor eterno de Dios mientras lo buscas en soledad.

Lectura Complementaria: Mateo 4 o ve el video de el Proyecto La Biblia en Mateo 1-13.