Tema de la Semana

Esta semana veremos una práctica espiritual vital para todos aquellos que buscan crecer en Dios: labrar la tierra del corazón. Jesús habló en Mateo 13 de dos tipos diferentes de tierra: dura y blanda. Dios anhela que cultivemos la tierra de nuestros corazones para que podamos ser receptivos a la semilla de su palabra y dar fruto. Que tu corazón se vuelva más receptivo a la presencia, voluntad y amor de Dios esta semana mientras cultivas una buena tierra con la ayuda del Espíritu Santo.

Pasaje Bíblico

“Tributen al Señor la gloria que merece su nombre; póstrense ante el Señor en su santuario majestuoso”. Salmo 29:2

Adoración

Vine A Adorarte | Marcela Gandara

C0099 VINE A ADORARTE – Marcela Gandara (Letras)

ARTISTA: Visión Juvenil y Marcela Gandara ÁLBUM: ResplanDC AÑO: 2015 SPOTIFY: https://goo.gl/8xzr9n Síguenos en FACEBOOK y haz tus pedidos de canción: https://www.facebook.com/CantalePeru/ #LETRAS Tú eres la luz Que brillo en las tinieblas Abrió mis ojos pude ver Mi corazón adora tu hermosura Esperanza de mi vida eres tú Vine adorarte

Devocional

Una de las maneras más poderosas de cultivar la tierra del corazón es a través de la adoración. La adoración auténtica es un poderoso intercambio en el cual Dios derrama su amor sobre nosotros, y nosotros a cambio le damos nuestros corazones. Al adorar a través de la música, nuestros corazones naturalmente se vuelven blandos y receptivos al amor de Dios, al encontrar su bondad y participar en la adoración del único digno de nuestro amor.

Dios creó la música con la habilidad innata de afectarnos en el centro de nuestro ser. La música tiene el poder de llenarnos de paz, alegría e ira; puede causar lágrimas en nuestros ojos e incluso hacer que los eventos más mundanos sean hermosos. Martin Luther dijo: “La hermosa música es el arte de los profetas que puede calmar los disturbios del alma; es uno de los regalos más magníficos y deleitables que Dios nos ha dado”. Al participar consistentemente en la adoración a través de la hermosa música, proporcionamos un marco para que el Espíritu Santo labre la tierra de nuestros corazones y nos llene con las semillas de la presencia y carácter perfecto de Dios.

La Biblia rebosa de advertencias para adorar a través de las canciones. Pablo nos dice en Colosenses 3:16: “Que habite en ustedes la palabra de Cristo con toda su riqueza: instrúyanse y aconséjense unos a otros con toda sabiduría; canten salmos, himnos y canciones espirituales a Dios, con gratitud de corazón”. Hebreos 12:28 dice: “Así que nosotros, que estamos recibiendo un reino inconmovible, seamos agradecidos. Inspirados por esta gratitud, adoremos a Dios como a él le agrada, con temor reverente”. La Biblia es muy clara acerca de la importancia de la adoración porque Dios anhela que seamos personas marcadas por recordatorios consistentes de su amor incondicional. Anhela que vivamos en respuesta a su presencia y a sus planes en lugar de ir luchando a lo largo de nuestra vida, como resultado de poner nuestra confianza en el mundo y no en él.

Dios anhela revelarte lo que siente durante la adoración. Anhela presentarse y encontrarse contigo en tu habitación, automóvil, lugar de trabajo y lugar de oración. Fuiste creado para encontrarte con Dios y participar en el acto cíclico de dar y recibir amor a lo largo de tu día. Cuando adoras aquí en la tierra, tu corazón adquiere la postura que tendrá en la eternidad. Tomando la decisión voluntaria de darle tu amor al Único con quien pasarás la eternidad, también descubres el propósito para el que fuiste creado: vivir en comunión sin trabas con tu Padre celestial.

Si sientes que la tierra de tu corazón está dura, que tu vida no está marcada por el fruto del Espíritu o que no puedes escapar de una tentación, simplemente toma un tiempo y encuentra a Dios en adoración. La presencia de Dios está totalmente disponible para ti hoy. Su amor y gracia son inalterables para ti. Que tu tiempo con la guía de oración esté marcado por la cercanía y el poder del Espíritu Santo al encontrar el amor incondicional de Dios.

Guía de Oración

1. Medita sobre lo que dice la Biblia sobre la adoración a través de la música y reflexiona sobre cómo la bella música mueve tu corazón.

“Aclamen alegres al Señor, habitantes de toda la tierra; adoren al Señor con regocijo. Preséntense ante él con cánticos de júbilo. Reconozcan que el Señor es Dios; él nos hizo, y somos suyos. Somos su pueblo, ovejas de su prado. Entren por sus puertas con acción de gracias; vengan a sus atrios con himnos de alabanza; denle gracias, alaben su nombre. Porque el Señor es bueno y su gran amor es eterno; su fidelidad permanece para siempre”. Salmo 100:1-5

“Cada vez que el espíritu de parte de Dios atormentaba a Saúl, David tomaba su arpa y tocaba. La música calmaba a Saúl y lo hacía sentirse mejor, y el espíritu maligno se apartaba de él”1 Samuel 16:23

2. Participa en la adoración de cualquier manera que haga mover a tu corazón. Recibe la presencia y el amor de tu Padre celestial y dale tu corazón en respuesta. Recuerde la importancia de dar y recibir amor en la adoración.

“Firme está, oh Dios, mi corazón; firme está mi corazón. Voy a cantarte salmos”. Salmo 57:7

“Canto salmos al Señor. ¡El Señor ha sido bueno conmigo!”. Salmo 13:6

3. Anota en un diario los efectos que la adoración tiene en tu corazón. Reflexionar y escribir las cosas que Dios está haciendo en nuestras vidas nos ayuda a recordar lo que a menudo se deja en el interior y se olvida.

Lectura Complementaria

El Salmo 104:33 dice: “Cantaré al Señor toda mi vida; cantaré salmos a mi Dios mientras tenga aliento”. Mientras tu vida no esté dedicada a adorar a Dios, nunca encontrarás un descanso total. Cuando nos entregamos a las cosas de este mundo, éste nos retribuye con estrés, carga y preocupaciones en lugar de amor incondicional. Solo al dedicarte a Dios encontrarás satisfacción y reciprocidad por tu amor. Vive hoy en plena devoción a Dios. Haz todo como un acto de adoración y descubre que Dios recompensa tu adoración diez veces al derramar su riqueza de amor sobre ti. Que hoy puedas ser lleno de la presencia y el poder de Dios al dar y recibir amor.

Lectura Complementaria: Efesios 5:1-21