Tema de la Semana

Esta semana veremos una práctica espiritual vital para todos aquellos que buscan crecer en Dios: labrar la tierra del corazón. Jesús habló en Mateo 13 de dos tipos diferentes de tierra: dura y blanda. Dios anhela que cultivemos la tierra de nuestros corazones para que podamos ser receptivos a la semilla de su palabra y dar fruto. Que tu corazón se vuelva más receptivo a la presencia, voluntad y amor de Dios esta semana mientras cultivas una buena tierra con la ayuda del Espíritu Santo.

Pasaje Bíblico

“Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos, sino que en la ley del Señor se deleita, y día y noche medita en ella.” Salmo 1:1-2

Adoración

Tu Palabra | Twice Música

TWICE MÚSICA – Tu Palabra (Videoclip Oficial)

Videoclip de “Tu Palabra” del álbum Sesión Orgánica Vol. 4 Descargar en iTunes/Apple Music https://itun.es/pe/j1oshb Escuchar en Spotify http://spoti.fi/2qomQGY Hay tantas cosas en el mundo que atraen nuestra atención, que nos distraen; pueden ser cosas buenas o malas. Cuando oímos la voz de Dios a través de su Palabra nos acercamos más a su voluntad.

Devocional

Una de las herramientas más poderosas para labrar la tierra de nuestros corazones es la Biblia. Cada vez que abras la Biblia estás viendo un milagro. 2 Timoteo 3:16 nos dice: “Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia”. Cuando lees la Biblia, estás leyendo la palabra de Dios, inspirada por él y poderosa en su habilidad para revelar tanto el carácter de Dios como tu identidad. Romanos 12: 2 dice: “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta”. Cuando renuevas tu mente por medio de la Biblia, permites que ésta transforme tu corazón en tierra fértil que da frutos eternos. Así que veamos hoy algunas maneras en que podemos usar la Biblia para renovar nuestras mentes y permitirle que nos moldee y nos convierta en discípulos que estén en sintonía con y receptivos a el amor y la guía de Dios.

Hay muchísimo poder y sabiduría en la palabra de Dios, ya que revela el amor de Dios y la fidelidad a su pueblo. Las historias de liberación y provisión de Dios a un pueblo ingrato demuestran no solo su fidelidad, sino también las grandes distancias que recorrerá para buscar a los rescatados que ahora están en su familia por la sangre de Cristo. La historia del sacrificio de Jesús por nuestros pecados es desgarradora y a la vez vivificante. Que él soportara voluntariamente uno de los métodos más atroces y tortuosos jamás creados nos asegura el amor que Dios tiene por nosotros. Que él experimentara la separación de su Padre celestial por el pecado del mundo entero, señala la profundidad de su amor por nosotros. Leer historias como estas y meditar en su significado y aplicación nos hará receptivos a la presencia y voluntad de Dios. Pueden empoderarnos para vivir en obediencia agradecida a sus planes y propósitos.

Como escribió Pablo en 2 Timoteo, la Biblia también es una herramienta útil para la corrección de la manera de vivir. La corrección de Dios es una parte importante y maravillosa de ser su hijo o hija. Su corrección se asemeja a un jardinero habilidoso que saca las malezas del suelo, dejando espacio para las semillas que ha plantado para que puedan reciban alimento y así florecer y dar fruto. Verás, Dios no corrige por enojo o frustración, sino más bien por su amor, paciencia y deseo de que caminemos en la vida abundante que él preparó para nosotros. Proverbios 3:12 declara: “Porque el Señor disciplina a los que ama, como corrige un padre a su hijo querido”. Entonces, abrir nuestros corazones a pasajes como Efesios 4:29: “Eviten toda conversación obscena. Por el contrario, que sus palabras contribuyan a la necesaria edificación y sean de bendición para quienes escuchan”, es increíblemente poderoso. Sacar las malas hierbas de las habladurías corruptas o negativas creará un espacio en la tierra de nuestros corazones para que el Espíritu de Dios nos nutra, produciendo el fruto de la palabra que sí “es de bendición”.

Abre hoy tu corazón al poder de la palabra de Dios para labrar la tierra de tu corazón. Permite que el Espíritu Santo te enseñe hablando directamente a tu vida usando las palabras de la Biblia. Que tu tiempo en con la guía de oración esté marcado por la voz interna del Espíritu y la transformación del corazón.

Guía de Oración

1. Pídele al Espíritu que te revele un área en la que necesitas corrección. Piensa en algo en tu vida que esté perjudicando tu capacidad para desarrollar una buena tierra y, por lo tanto, un buen fruto. Jesús murió para darte una vida abundante, ¿en qué aspectos crees que no la estás experimentando?

“Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia”.  Juan 10:10

2. Ahora busca pasajes bíblicos que puedas usar para meditar sobre el tema. Si sientes que la forma negativa de hablar te está obstaculizando, meditar en un versículo como Efesios 4:29 que leímos antes es un gran comienzo. Si sientes que la lujuria u otro pecado te está obstaculizando, busca versículos que aborden el pecado con el que luchas.

3. Medita en las porciones bíblicas que has encontrado. Permite que Dios aplique estos pasajes directamente a tu vida.

Lectura Complementaria

Cuando nos alineamos con la palabra de Dios, nos deshacemos del peso de vivir la vida lejos de la unción y el llenado de su Espíritu. Renunciar a cosas como el habla negativa, la lujuria, la codicia y otros pecados crea espacio para lo que brinda vida y abundancia. Abandona hoy todo lo malo que sientas que está llenando tu vida espiritual y permite que Dios te llene de la gracia de vivir de acuerdo con su palabra. Su palabra es la guía perfecta en cada situación, es útil para cualquier ocasión. Permite que el Espíritu te hable a través de la Biblia y en forma directa hasta que la tierra de tu corazón sea receptiva a todo lo que él hará en ti y a través de ti hoy.

Lectura Complementaria: 2 Reyes 22-23