Tema de la Semana

Todos nosotros tenemos anhelos insaciables que solo pueden ser satisfechos en comunión con nuestro Padre celestial. El anhelo de ser disfrutado, de ser fascinado, de contemplar la belleza y de ser alguien extraordinario son fuerzas impulsoras dentro de cada uno de nosotros. El deseo de experimentar la intimidad sin vergüenza, de ser incondicionales y de hacer un impacto profundo y duradero, resuena dentro de cada uno de nosotros en la base de lo que somos. Dios creó estos deseos sabiendo que solo pueden estar plenamente satisfechos en él, y que serían las vías que nos llevarían hacia una relación más profunda con él. Al revisar cada uno de estos anhelos individualmente, oro para que tu corazón encuentre su realización en la cercanía amorosa de tu Padre celestial.

Los títulos y el concepto principales de esta semana fueron tomados de “Los siete anhelos del corazón humano” (The Seven Longings of the Human Heart), por Mike Bickle y Deborah Hiebert.

Pasaje Bíblico

“Aunque afirmaban ser sabios, se volvieron necios y cambiaron la gloria del Dios inmortal por imágenes que eran réplicas del hombre mortal, de las aves, de los cuadrúpedos y de los reptiles”. Romanos 1:22-23

Adoración

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Devocional

Toda la humanidad está marcada por un deseo insaciable de fascinación. Anhelamos lo que es inexplicable, intensamente interesante e insondable. Pero con demasiada frecuencia nos conformamos con estar temporalmente fascinados por las cosas del mundo. Consideramos los conceptos, las culturas y las creaciones hechas por el hombre y encontramos fascinación en lo que debe conducirnos a Aquel que es más fascinante: nuestro Padre celestial.

Tú y yo fuimos creados para dejarnos fascinar por la naturaleza invisible y las obras milagrosas y sobrenaturales de Dios. Fuimos creados para conocer personalmente al Dios que creó un universo tan vasto que su enormidad está más allá de toda medida. Hemos sido creados para experimentar la comunión con el Dios que creó aquello que es tan minúsculo que incluso nuestros microscopios más poderosos no pueden capturarlo. Servimos al Dios de las maravillas, el único que puede satisfacer nuestro insaciable anhelo de fascinación.

Pero en algún lugar del camino elegimos como pueblo buscar la fascinación en el mundo y no en Dios. Romanos 1:22-23 nos da una idea de esta búsqueda destructiva. La Biblia dice que, al principio de la historia, los humanos que “afirmaban ser sabios, se volvieron necios y cambiaron la gloria del Dios inmortal por imágenes que eran réplicas del hombre mortal, de las aves, de los cuadrúpedos y de los reptiles”. El pecado cambió nuestra mirada y en lugar de mirar a Dios miramos a su creación. Intercambiamos aquello que nos fascinaría por completo por toda la eternidad, por ídolos que nunca fueron diseñados para satisfacernos en absoluto. Puedes verlo en todas partes. En nuestra cultura, idolatramos lo creado y no al Creador. Exaltamos a hombres y mujeres en lugar de mirar al Rey de reyes. Pasamos horas depositando nuestra esperanza en aquello que nunca nos satisfacerá del todo. Puedo verlo en mí mismo. Salto de lo material a lo material, de programa de televisión a programa de televisión, de una idea a otra idea, siempre buscando algo que me fascine. Estaré fascinado con algo durante una semana o un mes como máximo, y luego me aburriré. Compramos y vendemos, entramos y salimos de las relaciones, y viajamos en montañas rusas emocionales, pensando todo el tiempo: “Esto es; esto es lo que me está faltando.

Dios nos está llamando a una vida restaurada donde nuestra necesidad de fascinación se satisfaga en él, produciendo paz, alegría, satisfacción y propósito. Nos llama a dejar de buscar la fascinación en lo que es fugaz y a enraizarnos en él, que es eternamente satisfactorio. Nos está llamando a mirar el mundo desde una perspectiva celestial para ver que toda su creación, buena o mala, nos atrae hacia sí mismo.

Tómate un tiempo con la guía de oración para evaluar las maneras en que estás buscando satisfacer tu anhelo de sentirte fascinado. Que hoy puedas estar completamente fascinado por tu Padre celestial eterno, presente y amoroso.

Guía de Oración

1. Evalúa tu propio corazón. ¿Dónde buscas fascinación? ¿Estás buscando a lo creado o al Creador para satisfacer tu necesidad de estar fascinado?

2. Pídele al Espíritu Santo que te ayude a explorar las profundidades de Dios. Ten fe en la palabra de Dios:

“Ahora bien, Dios nos ha revelado esto por medio de su Espíritu, pues el Espíritu lo examina todo, hasta las profundidades de Dios”. 1 Corintios 2:10

“Gloria de Dios es ocultar un asunto, y gloria de los reyes el investigarlo”. Proverbios 25:2

3. Pídele a Dios que te enseñe algo nuevo sobre sí mismo. Pídele que te muestre cómo él desea satisfacer tu anhelo de fascinación.

“Pero yo, por tu gran amor puedo entrar en tu casa; puedo postrarme reverente hacia tu santo templo”. Salmo 5:7

Lectura Complementaria

Tributen al Señor la gloria que corresponde a su nombre; preséntense ante él con ofrendas, adoren al Señor en su hermoso santuario”. 1 Crónicas 16:29

Dios diseñó el mundo de manera que nos redirija hacia a él. Él quiere que te sientas fascinado con tu pareja, con la naturaleza, con las ideas, con la creación e incluso con el entretenimiento, ¡siempre y cuando te dirijan de vuelta a su verdadera fuente! Él quiere fascinarte a través de las obras de sus manos y también de pasar tiempo con él en meditación, adoración, estudio de la palabra y simplemente escuchando mientras habla. Ha diseñado tantas formas maravillosas a través de las cuales satisfacer tus anhelos; simplemente no te dejes atrapar por las cosas creadas. Que Dios satisfaga tu anhelo de fascinación hoy y todos los días. Que él siga siendo la fuente de tu asombro y admiración. ¡La elección depende de ti! ¿En busca de qué gastarás tu tiempo y energía hoy?

Lectura Complementaria: Romanos 1