Tema de la Semana

Para vivir la vida cristiana es vital que nosotros, como hijos e hijas del Dios altísimo, permitamos que nuestros sentimientos sean avivados por la naturaleza amorosa y poderosa de nuestro Padre celestial. Muy a menudo sentimos que Dios está distante o separado de nosotros. Con demasiada frecuencia, permitimos que los conceptos erróneos o las mentiras coloquen una brecha entre nosotros y nuestra experiencia con Dios. Solo cuando nos recordamos a nosotros mismos el carácter de Dios, esas mentiras se rompen y se nos abre un camino para que encontremos su amor tangible. Esta semana abre tu corazón y tu mente y recibe una nueva revelación de la bondad de Dios. Permite que tus sentimientos se aviven y que tu corazón se llene con el deseo de buscar el rostro de tu Padre celestial.

Pasaje Bíblico

“El Señor no tarda en cumplir su promesa, según entienden algunos la tardanza. Más bien, él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se arrepientan”. 2 Pedro 3:9

Adoración

Los Que Esperan | René González

René González- Los Que Esperan (Video Oficial)

Director – Danny Gutierrez Canción – Los Que Esperan Albúm – Libertad Label – Reda Music Compositor – Rene Gonzalez (BMI) Síguenos en las redes Facebook.com/renegonzalezoficial Instagram.com/rgonzaofficial Twitter.com/rgonzaofficial ©℗ Reda Music

Devocional

1 Corintios 13:4 nos dice: “El amor es paciente”. La paciencia es una parte del amor que no parece divertida al principio. Parece como un acto de autocontrol y no de pasión, como si los dos no estuvieran perfectamente conectados. Y a menudo aparece como un signo de debilidad y no como un atributo de los valientes y poderosos que tan a menudo admiramos. Pero la Biblia nos enseña una visión diferente de la paciencia. 2 Pedro 3:8-9 dice: “Pero no olviden, queridos hermanos, que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no tarda en cumplir su promesa, según entienden algunos la tardanza. Más bien, él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se arrepientan”. Dios, en su deseo apasionado de restablecer la relación con todos sus hijos, tiene una paciencia perfecta con nosotros. Su pasión lo lleva a la paciencia. Y es en su deseo de vernos crecer en toda clase de santidad y devoción que él espera producir la restauración de todas las cosas con la venida del cielo nuevo y la tierra nueva. Abramos nuestros corazones hoy para ser más como nuestro Padre celestial y para permitirle que cree en nosotros un corazón digno de aquel que nos ha amado tan pacientemente.

Temo que gran parte de la novia de Cristo esté viviendo el día a día sobreviviendo hasta que Jesús regrese. Y temo que en nuestra complacencia no nos comprometemos con los propósitos por los cuales Cristo vino. La intención de Dios aquí es usarnos para brindar un conocimiento salvador a todos los que nos rodean. Su plan era la restauración de la relación, no solo esperar el momento mientras sufrímos por la falta de su realidad en nuestras vidas. 2 Pedro 3:14 dice: “Por eso, queridos hermanos, mientras esperan estos acontecimientos [el cielo nuevo y la tierra nueva], esfuércense para que Dios los halle sin mancha y sin defecto, y en paz con él”. Y Hebreos 12: 7-11 dice:

“Lo que soportan es para su disciplina, pues Dios los está tratando como a hijos. ¿Qué hijo hay a quien el padre no disciplina? Si a ustedes se les deja sin la disciplina que todos reciben, entonces son bastardos y no hijos legítimos. Después de todo, aunque nuestros padres humanos nos disciplinaban, los respetábamos. ¿No hemos de someternos, con mayor razón, al Padre de los espíritus, para que vivamos? En efecto, nuestros padres nos disciplinaban por un breve tiempo, como mejor les parecía; pero Dios lo hace para nuestro bien, a fin de que participemos de su santidad. Ciertamente, ninguna disciplina, en el momento de recibirla, parece agradable, sino más bien penosa; sin embargo, después produce una cosecha de justicia y paz para quienes han sido entrenados por ella”.

Dios nos ama y es por eso que no desea que permanezcamos como éramos o como somos. Su plan es hacer tal trabajo en nosotros que vivamos en esta tierra como lo hizo Jesús. Pero él es completamente paciente para lograr esta obra. Él es completamente paciente con nuestra santificación.

Cuando comencé a participar en el proceso de santificación, me llené de frustración. Por primera vez, comencé a ver toda la suciedad y la basura que cubrían este hermoso regalo de una nueva naturaleza que Dios me había dado. Sentí que nunca iba a poder superar todo el pecado que parecía enredarme con mi vieja naturaleza, y tenía razón. La Biblia nos enseña que es Dios, en su paciencia, quien produce santidad y devoción. En mi propia fuerza no tengo la capacidad de cambiar mi corazón. Mi única tarea es comprometerme con él y permitirle trabajar en y a través de mí. Filipenses 2:13 dice: “Pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad”. La versión NTV lo dice de esta manera: “Pues Dios trabaja en ustedes y les da el deseo y el poder para que hagan lo que a él le agrada”. El deseo de Dios no es que nos comprometamos en obras que tienen un aspecto de moralidad pero que no fluyen del verdadero deseo de nuestros corazones. Su anhelo es formar y moldear nuestros corazones por medio de su amor en un reflejo perfecto de su corazón para que podamos vivir vidas verdaderas de santidad a partir del desbordamiento de lo que él ha hecho en nosotros. Solo él puede lograr tal obra. Solo él puede llenarnos con la habilidad de amar de verdad. Y como 2 Pedro 3:9 nos dice, él tiene la paciencia para hacerlo.

Pasa tiempo en oración descubriendo el corazón paciente de tu Padre celestial. Pasa tiempo permitiendo que su amor te lleve al proceso de santificación, y permite que el Espíritu Santo realice una obra poderosa en ti hoy, logrando la santidad y la piedad donde parecía que solo el pecado y la mundanalidad podían vivir.

Guía de Oración

1. Medita en el corazón paciente de tu Padre celestial. Reflexiona sobre cómo su paciencia proviene de su amor apasionado por nosotros.

“El Señor no tarda en cumplir su promesa, según entienden algunos la tardanza. Más bien, él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se arrepientan”. 2 Pedro 3:9

“El Señor es clemente y compasivo, lento para la ira y grande en amor”. Salmo 103:8

2. Ahora medita en el deseo de Dios de producir santidad y piedad en ti. Permite que esta verdad crezca en conexión con el amor de Dios. Su amor lo lleva a disciplinar y trabajar en nosotros.

“Ya que todo será destruido de esa manera, ¿no deberían vivir ustedes como Dios manda, siguiendo una conducta intachable 12 y esperando ansiosamente la venida del día de Dios? Ese día los cielos serán destruidos por el fuego, y los elementos se derretirán con el calor de las llamas”. 2 Pedro 3:11-12

“Lo que soportan es para su disciplina, pues Dios los está tratando como a hijos. ¿Qué hijo hay a quien el padre no disciplina? Si a ustedes se les deja sin la disciplina que todos reciben, entonces son bastardos y no hijos legítimos. Después de todo, aunque nuestros padres humanos nos disciplinaban, los respetábamos. ¿No hemos de someternos, con mayor razón, al Padre de los espíritus, para que vivamos? En efecto, nuestros padres nos disciplinaban por un breve tiempo, como mejor les parecía; pero Dios lo hace para nuestro bien, a fin de que participemos de su santidad. Ciertamente, ninguna disciplina, en el momento de recibirla, parece agradable, sino más bien penosa; sin embargo, después produce una cosecha de justicia y paz para quienes han sido entrenados por ella”. Hebreos 12:7-11

3. Ahora comprométete en el proceso de santificación con el Espíritu Santo. Permítele que te revele las áreas de tu vida que no se alinean con tu nueva naturaleza. Pídele que te lleve a la fuente de tu pecado y corrija tu entendimiento para que puedas caminar hoy en santidad. Permite que tu deseo de vivir como Jesús sea despertado en su presencia. No trabajes con tu propia fuerza, sino con el poder y el amor del Espíritu que mora en ti.

“Pues Dios trabaja en ustedes y les da el deseo y el poder para que hagan lo que a él le agrada”. Filipenses 2:13 (NTV)

“Sabemos que nuestra vieja naturaleza fue crucificada con él para que nuestro cuerpo pecaminoso perdiera su poder, de modo que ya no siguiéramos siendo esclavos del pecado”. Romanos 6:6

“Que abunden en ustedes la gracia y la paz por medio del conocimiento que tienen de Dios y de Jesús nuestro Señor. Su divino poder, al darnos el conocimiento de aquel que nos llamó por su propia gloria y excelencia, nos ha concedido todas las cosas que necesitamos para vivir como Dios manda. Así Dios nos ha entregado sus preciosas y magníficas promesas para que ustedes, luego de escapar de la corrupción que hay en el mundo debido a los malos deseos, lleguen a tener parte en la naturaleza divina”. 2 Pedro 1:2-4

Lectura Complementaria

Dios ha prometido librarnos de este mundo. Tenemos la esperanza de que las pruebas y tribulaciones de este mundo no serán para siempre. Jesús viene otra vez para restaurar todas las cosas y hacerlas como deben ser. Encuentra paz y alegría en el hecho de que Dios está trabajando ahora y trabajará después. Él nos está curando, transformando y liberando ahora y lo hará también después. En su paciencia, él está esperando apasionadamente que más personas lo conozcan. Que tu vida sea un reflejo de su amor perfecto para todos los que te rodean, para que Jesús pueda obtener la debida recompensa de su sufrimiento a través de ti.

Lectura Complementaria: Romanos 6 o ve el video de el Proyecto La Biblia en Romanos 5-16.