Tema de la Semana

Para vivir la vida cristiana es vital que nosotros, como hijos e hijas del Dios altísimo, permitamos que nuestros sentimientos sean avivados por la naturaleza amorosa y poderosa de nuestro Padre celestial. Muy a menudo sentimos que Dios está distante o separado de nosotros. Con demasiada frecuencia, permitimos que los conceptos erróneos o las mentiras coloquen una brecha entre nosotros y nuestra experiencia con Dios. Solo cuando nos recordamos a nosotros mismos el carácter de Dios, esas mentiras se rompen y se nos abre un camino para que encontremos su amor tangible. Esta semana abre tu corazón y tu mente y recibe una nueva revelación de la bondad de Dios. Permite que tus sentimientos se aviven y que tu corazón se llene con el deseo de buscar el rostro de tu Padre celestial.

Pasaje Bíblico

“En ti confían los que conocen tu nombre, porque tú, Señor, jamás abandonas a los que te buscan”. Salmo 9:10

Adoración

Confiaré En Ti | Majo Solís

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Devocional

Nuestro Padre celestial nos llama a nosotros, sus hijos, a depositar nuestra confianza únicamente en él para la provisión, el bienestar y la orientación. A lo largo de toda la Biblia vemos que Dios llama a su pueblo a un estilo de vida de confianza, pero una y otra vez el pueblo de Dios toma el asunto en sus propias manos. ¿Por qué es tan difícil confiar? ¿Por qué nos resulta difícil colocar la carga de la provisión, el bienestar y la guía en las manos capaces de nuestro Padre celestial? La única buena postura que pueden tener nuestros corazones es la de confianza total en nuestro Dios. La única forma en que experimentaremos la plena realidad, el amor y el poder de nuestro Padre celestial es confiando en él. Es cuando confiamos en él que le permitimos que se mueva en nuestras vidas. Es cuando confiamos en él que nos posicionamos para recibir la poderosa obra del Espíritu Santo. Es cuando confiamos en él que le permitimos trabajar y, a través de nosotros, ver su voluntad hecha en la tierra. Entonces, permitamos que la palabra de Dios sea nuestra guía hoy mientras abrimos nuestros corazones para recibir el coraje y la fe para depositar nuestra confianza en Dios.

El Salmo 9:10 habla de la confianza en Dios: “En ti confían los que conocen tu nombre, porque tú, Señor, jamás abandonas a los que te buscan”. Confiar en Dios, ante todo, tiene que ver con conocer su carácter y fidelidad. Debemos saber su nombre, quién es, y saber en nuestro corazón que no nos abandonará. Confiar en Dios comienza con el conocimiento de su confiabilidad, pero debe llegar hasta el corazón. Si no permitimos que el carácter y la fidelidad de Dios se conviertan en una realidad transformadora de nuestro corazón, nunca daremos el fruto de la confianza. Entonces, para comenzar un estilo de vida de confianza en áreas en las que hemos tomado el control por nosotros mismos, debemos comenzar pidiéndole a Dios una revelación fresca de su carácter y fidelidad. Debemos ver quién es él, reflexionar sobre su fidelidad como se demuestra en la Biblia, en las vidas de otros creyentes y en nuestras propias vidas, y permitir que estas revelaciones transformen los deseos de nuestros corazones y den el fruto de la confianza.

A menudo llego hasta el borde de la locura, cuando ya no me queda nada por hacer más que orar y pedirle a Dios su ayuda. En realidad, debería comenzar cada parte de mi vida rindiéndome al poder y la guía de Espíritu Santo. Debería seguir la dirección de Dios desde el principio. Isaías 26:3-4 dice: “Al de carácter firme lo guardarás en perfecta paz, porque en ti confía. Confíen en el Señor para siempre, porque el Señor es una Roca eterna”. Mi vida debería ser una respuesta continua al amor y la fidelidad de Dios en lugar de una prueba de mi propia fuerza que termina en gritos de desesperación hacia mi Padre celestial que anhelaba ayudarme todo el tiempo. El deseo de Dios es que seamos un pueblo marcado por la paz que solo proviene de la confianza continua en respuesta a su confiabilidad. La paz continua viene de la confianza continua.

El Salmo 37:3-5 ofrece lo que creo que es un plan para la vida abundante que Dios desea para cada uno de nosotros. David escribe: Confía en el Señor y haz el bien; establécete en la tierra y mantente fiel. Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón. Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará”.  Cuando depositamos nuestra confianza en Dios, nos regocijamos en él en lugar de sentir la carga y el peso de vivir la vida en nuestra propia fuerza. Y cuando nos deleitamos plenamente en Dios, nuestros deseos se alinean con los suyos, permitiéndonos simplemente “hacer el bien” y “establecernos en la tierra”. Si confiamos en Dios, él nos llenará con los deseos que él tiene para nosotros y satisfará esos deseos también. Cuando el pueblo de Dios responde a su fidelidad con la confianza, él tiene obras poderosas e increíbles. Dios liberó a toda la nación de Israel a través de la confianza de un hombre, Moisés. Destruyó los muros de Jericó con la marcha fiel de su pueblo. Dispersó a los madianitas en respuesta a la confianza de Gedeón. Liberó a Pablo y Silas de la prisión mientras lo adoraban en confianza. Las historias siguen y siguen, pero todas tienen esto en común: Dios expresó sus deseos a su pueblo, su pueblo confió en él y le tomó su palabra en respuesta a su carácter y fidelidad, y él hizo grandes obras a su favor.

¿En qué áreas necesitas una obra poderosa de tu Padre celestial hoy? ¿Dónde necesitas su ayuda y orientación? Pasa tiempo meditando sobre el carácter y la fidelidad de tu Padre celestial en el pasado y deposita tu confianza en él en respuesta a su confiabilidad. Tu Dios te ama y anhela ayudarte. Él tiene un plan para librarte de lo que venga en tu contra. Así como destruyó a los enemigos de su pueblo una y otra vez, te ayudará a superar cualquier obstáculo que se interponga en tu camino hoy. Pon tu esperanza y confianza en Dios y síguelo mientras te guía a una vida de victoria y libertad.

Guía de Oración

1. Medita en el carácter y en las obras fieles de Dios.

“Dios no es un simple mortal para mentir y cambiar de parecer. ¿Acaso no cumple lo que promete ni lleva a cabo lo que dice?”. Números 23:19

“Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos”. Hebreos 13:8

2. Reflexiona sobre tu propia vida. ¿En qué área necesitas la ayuda de Dios hoy? ¿Dónde necesitas su favor u orientación? ¿Dónde necesitas un milagro?

3. Confía en Dios, solicita su ayuda y sigue su guía. Pasa tiempo depositando tu confianza exclusivamente en él. Si te cuesta confiar en él completamente, ¡pídele ayuda! Pídele que descubra cualquier mentira que le impida confiar en él. Pídele que te revele su cercanía, amor y poder. La confianza está destinada a ser una respuesta, no algo que evocas. Permítele que se revele a sí mismo en formas más profundas para que puedas simplemente responder a su abrumadora realidad, amor, poder y fidelidad.

“En ti confían los que conocen tu nombre, porque tú, Señor, jamás abandonas a los que te buscan”. Salmo 9:10

“Confía siempre en él, pueblo mío; ábrele tu corazón cuando estés ante él.  ¡Dios es nuestro refugio!”. Salmo 62:8

“Confía en el Señor y haz el bien; establécete en la tierra y mantente fiel. Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará”. Salmo 37:3-5

Lectura Complementaria

Que hoy puedas crecer en tu conocimiento de la confiabilidad de tu Dios. Que experimentes la alegría de tener al Creador de todo trabajando en los detalles de tu propia vida. Dios no está demasiado ocupado para ti hoy. Él no tiene cosas mejores o más grandes planeadas que tus problemas. Él es infinito, vasto, todopoderoso, omnisciente y amoroso. Él anhela trabajar en las cosas pequeñas junto con las cosas grandes. Escúchalo mientras repite Isaías 43:1-2 para ti hoy:

“No temas, que yo te he redimido; te he llamado por tu nombre; tú eres mío. Cuando cruces las aguas, yo estaré contigo; cuando cruces los ríos, no te cubrirán sus aguas; cuando camines por el fuego, no te quemarás ni te abrasarán las llamas”.

Lectura Complementaria: Salmo 37 o ve el video de el Proyecto La Biblia en Salmos.